A pesar de que la ansiedad me ha estado acribillando poco a poco, puedo decir: vida solo hay una, experiencias hay muchas y me faltan bastantes por conocer. Así que, si me ves, abrázame, no me preguntes «¿cómo estoy?», pues he vuelto a esa etapa de la frase «estoy tratando de estar tranquila», los momentos que he vivido me han llevado a un punto, que no deseo que conozcan, y no por egoísta, sino porque los quiero.
Es curioso, que detrás de estas letras está la canción «Aunque no te pueda ver», la nueva versión de Alex Ubago con Matisse, y hay una parte de esa canción que me ha llevado a escribir esto, pues efectivamente…
«Yo solo quiero hacerte saber, amiga, estés donde estés
Que si te falta el aliento, yo te lo daré y si te sientes sola, háblame
Que te estaré escuchando, aunque no te pueda ver»…
Vamos en el mes cinco del año y he sentido que esto es la balanza de la justicia, así que por mucho o poco, hay que continuar.
Hace unos días una amiga me comentó “extraño tanto tus #ExperienciasDeSerSoltera” y me di cuenta que yo también lo extrañaba, pero tenía mucho que procesar para saber qué compartirles, pues han pasado tantas cosas que a veces ni siquiera sé por donde empezar, hasta que la musa de este escrito me dijo “date”.
Así que les pregunto ¿cuántas veces no nos hemos dicho “wey, es que estaba bien pendeja y pss caí”, “wey, es que no mames, todo mundo me dijo y no me di cuenta”? ¡Un chingo!… pero déjame decirte que sí te das cuenta y no estás pendeja o pendejo, la verdad es que no lo estamos, simple y sencillamente no nos queremos lastimar más, por eso de que no nos gusta sentirnos mal o llorar o simplemente volvernos inestables.
De un tiempo para acá, hemos empezado a crear espacios disfrazados y montados sobre la perfección de nuestras relaciones —sean amistosas o amorosas o familiares—, todo lo hemos empezado a compartir en las benditas y malditas redes sociales, que llegó un punto en donde nos da miedo expresar realmente cómo nos sentimos y saben, a pesar de que no es necesario crearlos y que tampoco es necesario compartirle a nuestros contactos qué nos pasa o qué no nos pasa, lo hacemos y al final de todo ¿vale la pena?, ¿cuántos contactos de tus redes sociales son tu circulo social? ¿5,10,20? Creo que es fácil contestar esa pregunta, pero no te voy a torturar con eso.
Todo empezó hace unos meses atrás, alguien muy querido —para mi—, cayó en ese estúpido juego llamado “pss es que le tengo cariño, son muchos años y pss ajá, me da cosa dejarlo”… y lo único que podía pensar era “¿en qué momento el amor propio va a parecer? ¿en qué momento será bueno decirle “te das cuenta que la felicidad no está en eso, sino en ti?”… y pues pasó ese momento. En primera cuando estás del lado del espectador es “fácil” entender la situación pero es complicado decirle a esa persona algo que sinceramente a ella le va a generar un conflicto interno —afirmo que a mi me paso bastantes veces—.
Le recomendé ir a terapia, hacer alguna actividad, hasta dejar la relación, sobre todo porque uno como amigo o amiga siempre busca que la otra persona se sienta bien y le das ánimos de distintas maneras, hasta en ocasiones tratas de aplaudir alguna fechoría pero no puedes, porque terminas diciendo “tú sabes lo que haces, pero no hagas cosas que no quisieras que te hicieran” —tipo mamá—.
Accedió ir a terapia pero el psicólogo prefirió saber más de su vida profesional y obtener más información sobre los servicios que esta persona manejaba, a querer saber la situación emocional que vivía —todavía el muy cabrón cobró—; también empezó una actividad que hasta la fecha sigue y está genial, pero no dejaba la relación. Era desesperante ver como seguía esto, hasta que caí en cuenta que el amor propio decidió salir de vacaciones sin fecha de regreso. 4 Ahora mi tarea como amiga había cambiado, le recomendé de nuevo ir a terapia, pero el miedo de que le volviera a pasar lo mismo estaba latente, le hablé hasta de mi psicóloga, pero no llegamos a más y dejé el tema; la preocupación seguía pero también sabía que tenía que llegar el chingazo. ¿Por qué? Bueno, cuando a uno le gusta la “chingadera” —término muy conocido por todos los que nos ha gustado seguir en vueltos en un mismo circulo vicioso—,a veces se nos complica salir de ahí porque estamos a gusto, aunque no llena ningún vacío, pero es un placer, momentáneo pero placer.
Así que llegó ese día, ese día en donde terminó, terminó su inestabilidad emocional —porque aunque no queramos, muchas veces al ser humano “nos encanta” hacer una montaña rusa nuestra vida—, y venía la aceptación.
De todo esto, me gustó saber que mi persona favorita comprendiera que había hecho más de lo que le correspondía, que durante todo esto tiempo recordó que es trabajo en equipo y no individual —nos los enseñan en nuestra vida educativa, pero como a veces no lo ponemos en práctica por ser buen compa, se nos olvida—, pero sobre todo, sentí satisfacción cuando escuché “ya no está en mi” y ahí, aunque a ella le doliera y estuviera desanimada, yo sabía que era positivo.
El proceso actual está en la fase “estoy tranquila” y creo que va bien, digo creo porque todos hemos pasado por algo similar y sabemos que hay días en donde uno cae y se cuestiona tantas cosas, que queremos obtener respuestas que nunca tendremos y no porque no las hagamos, sino porque no existe la respuesta que queremos escuchar.
Definitivamente el amor propio “se pierde” y a veces se cree que está muy lejos para llegar a eso, pero les informo que no. El amor propio está ahí, enfrente de ti, al alcance de tus manos, pero el proceso es “largo” y lleno de conflictos internos, pero en verdad nada está perdido, tenlo por seguro.
Atentamente Violeta P.D. Persona favorita, te amo.
Hay cosas de las que me es difícil hablar, pero entendí que tengo que aprender a soltar. Esta imagen (que ven aquí abajo) me genera mucha ansiedad, pues me recuerda a situaciones por las que he pasado -y que sé que varias personas lo han vívido-.
Ayer fue un día crucial, caminaba por la calle, con la poca luz que había alrededor y recordaba precisamente las últimas palabras de un extraño: los sueños son el ejemplo de querer tratar de resolver problemas. Sonreí al darme cuenta que había soñado con él varias veces y más allá de decir «es un sueño», lo catalogue como «pesadilla».
Siempre da miedo enfrentarte a una página en blanco cuando se trata de plasmar ideas, a mí me pasa continuamente y creo que por eso he dejado de escribir en ocasiones, me da miedo quedarme a la mitad del proceso, perder las ganas de retomar el mundo de las letras, pero he decidido terminar lo que llevo por muchos años aplazando.
Espero que disfruten de esta historia, tanto como yo he intentado hacerlo.
Se que debería estar trabajando, en vez de estar escribiendo la siguiente entrada del blog, pero no podía continuar con mi trabajo sin dejar de maquinar las siguientes palabras. Seguir leyendo «Nada personal…»→
¿Cuántas veces has intentado conocer a alguien a través de las redes sociales o en una app? No importa con que finalidad.
En mi caso lo he intentado varías veces y he decir que me ha ido mal, y que tengo maestría en encontrar patrones, pero no todo es tan malo, también he conocido a personas muy lindas y dos de ellos son de los que hablaré.
Quiero decirte que te quiero, pero no lo tomes como algo ligero, algo sin chiste. No. Analiza lo que te acabo de decir, te quiero. No para una noche, no para ir al cine, no. Te quiero para ir de viaje, para dormir juntos, para vivir y revivir momentos, para sentir tu cuerpo debajo de las sabanas cuando haga frío, cuando haga calor.
¿Qué pasa cuando tu desgracia tiene nombre? ¿Te reirías de eso o llorarías por eso?
Ayer estaba leyendo una nota de un amigo que hablaba sobre ¿cómo decir adiós en la era digital? y caí en cuenta, que mi vena #millennial está muy perdida, ya que acepte que tengo una relación con #Ghosting. Seguir leyendo «Tengo una relación con Ghosting…»→
¿Cuántas canciones te han dedicado? ¿Cuántas dedicaste? ¿Valió la pena hacerlo? ¿Las puedes escuchar ahora o las sigues omitiendo?Seguir leyendo «Lean On…»→